- ¿En qué se fundamentó
la victoria?
- En el orden, en la concentración,
en la actitud y en el juego.
- ¿El partido salió en
la cancha parecido a lo que usted había
planificado?
- Sí, porque en el primer tiempo
tuvimos a Peñarol muy controlado,
manejamos la pelota y convertimos dos
goles. Si bien no tuvimos demasiada claridad
en el juego, supimos controlar el partido.
La única posibilidad que tuvieron
ellos de convertirnos fue por alguna jugada
de pelota quieta. Nos descontaron en ese
error faltando poco para terminar.
-¿Qué le dijo a los jugadores
en el entretiempo justamente después
de haber recibido ese gol en un momento
clave?
- Que habían jugado 45 minutos
extraordinarios, brillantes, donde habían
controlado y manejado las acciones. Pero
que no podíamos aflojar ni un minuto.
Que quedaban 45` y estábamos más
cerca, pero que había que seguir
jugando con la misma personalidad y actitud
con que lo habían hecho en el primer
tiempo.
-Cuando su equipo erró goles increíbles,
primero Julio Marchant y luego Sebastián
Fernández, ¿pensó
que se le podía complicar?
- Sí, porque en este tipo de partido
errar esos goles puede costar carísimo,
más sabiendo que enfrente estaba
un rival como Peñarol que nunca
baja los brazos. Prueba de ello es que
hasta los últimos minutos estuvimos
sufriendo. Generar tantas situaciones
y no convertir da bronca, pero hay que
estar ahí adentro, ellos están
peor que uno afuera. Hay que respaldarlos
para convertir las que nos queden el miércoles.
- Se lo vio molesto con el árbitro
en algún momento.
-No, lo que pasa es que uno está
viviendo el partido, jugando una final
con las pulsaciones a 180 y por ahí
hice algún gesto desmedido, sobre
todo porque en alguna jugada me pareció
que algún jugador de Peñarol
era merecedor de una tarjeta amarilla,
pero ya pasó.
- ¿Qué hay que hacer para
liquidar todo el miércoles?
-No bajar los brazos. Seguir de la misma
manera, no creer que se ha logrado algo
porque faltan todavía 90 minutos
o más. Esto recién empieza,
ojalá lo podamos cerrar el miércoles,
pero va a ser un partido totalmente diferente
a este. No podemos pensar en que nos sirve
un empate. El error más grande
que podemos cometer es especular con el
empate.
"El País",
23/06/2008