Home / El Club / Barrios / Parque Rodo
  Barrios
 
. Parque Rodo
 
Datos e historia

Paradójicamente, es sólo como consecuencia de la crisis económica de 1890, que la iniciativa pudo llevarse a cabo. Con la quiebra del Banco Nacional, el gobierno le concedió amplios predios a la Junta Económico Administrativa de Montevideo como pago del dinero que ésta tenía depositado allí. A pesar de que el decreto era de 1896, la Guerra Civil de 1897 retrasó las obras y fue recién en diciembre de 1901 que pudo inaugurarse oficialmente el Parque Urbano.

Montevideo contaba con plazas atractivas, como la vieja Matriz o Constitución, y las más recientes (por ese entonces) Zabala, Independencia, Libertad y Artola, pero su único parque era el Prado Oriental, constituido sobre la base de quintas como las de Buschental, De Castro y otras. A pesar de que el decreto era de 1896, la Guerra Civil de 1897 retrasó las obras y fue recién en diciembre de 1901 que pudo inaugurarse oficialmente el Parque Urbano. Montevideo contaba con plazas atractivas, como la vieja Matriz o Constitución, y las más recientes (por ese entonces) Zabala, Independencia, Libertad y Artola, pero su único parque era el Prado Oriental, constituido sobre la base de quintas como las de Buschental, De Castro y otras.

Para implementar el nuevo espacio recreativo se utilizaron dos quintas de cuarenta y cinco hectáreas, que habían pertenecido al Banco Nacional de Emilio Reus y que cuando éste quebró pasaron a manos del estado. Se le agregaron veinte más, llegando así al tamaño que sigue teniendo hoy.

El cumplimiento de la resolución municipal recién se pudo efectivizar con el cambio de siglo, en 1900. El proyecto original fue obra del Director municipal de jardines, don José Requena y García, pero luego intervinieron los paisajistas franceses Charles Thays y Charles Racine. Fueron sus manos expertas las que le otorgaron al Parque Urbano su toque parisién, asemejándolo lejanamente al Bois de Boulogne con su lago redondeado con islotes y cascadas.

En 1903 se iba a construir el clásico castillo, réplica heterodoxa de una fortaleza medieval. Y no mucho tiempo después, por el lado de la playa, se instalarían la primera calesita, tiros al blanco y otros entretenimientos, incluyendo la primera montaña rusa.

Como todo evento significativo de la vida montevideana de principios del siglo XX, la instalación de este gran espacio público merecía el decreto de un nuevo feriado. El 18 de setiembre de 1900 se festejó "El Día del Árbol", fecha en la que un cortejo de escolares, militares y civiles se trasladó desde la plaza Independencia hasta al Parque Urbano con el propósito de plantar cuatrocientos árboles facilitados por la Dirección de Paseos. Con el nuevo culto cívico, los propios habitantes revalorizaban el atractivo turístico de la ciudad con vista al mar. El diseño de este nuevo paseo público estuvo inspirado en la paisajística y la arquitectura francesa, dándole a la ciudad-puerto el tono europeo acorde con la nueva sensibilidad "civilizada".

Gracias al tranvía –primero de caballos, y en pocos años eléctrico– por su cercanía, el Parque Urbano se transformó en el paseo más popular de los montevideanos. Los baños de mar se habían puesto de moda, sobre todo por razones terapéuticas, y la vecindad de la playa Ramírez potenció el atractivo del espacio verde.

El elegante hotel, construido con estilo similar a los de la costa azul francesa, fue el broche turístico que necesitaba el lugar. En poco tiempo atrajo a los turistas argentinos, mientras los citadinos adoptaban Ramírez como la playa por excelencia dejando de lado a Capurro. Varios elementos fueron decisivos para ello: la condición de playa abierta al Río de la Plata, el hotel que proporcionaba servicios interesantes para los bañistas (de las carpas al agua caliente; del bar a las toallas), y el mismo parque con sus arboledas y diversiones.

  Relacionados:

Muchos extranjeros venidos de lejanas tierras se hospedaron en el Parque Hotel. Entre los más célebres, el poeta mexicano Amado Nervo, quien cumplía en el Uruguay la función de embajador de su país. Nervo iba a morir en una de las suites del hotel; su fallecimiento daría lugar a una enorme manifestación de duelo popular, y luego un buque de la marina uruguaya trasladara sus restos a su tierra natal.

En 1917 muere en Palermo, Italia, el escritor José Enrique Rodó. Como homenaje al autor de Ariel y Motivos de Proteo, quien ya iba en camino de tornarse uno de los paradigmas en versión uruguaya del pensador y el sabio –el otro ya era el filósofo Vaz Ferreira–, se decidió llamar desde entonces con su nombre al que fuera hasta entonces simplemente Parque Urbano.

En el año 1930 la colonia alemana hizo elevar el Pabellón de la Música, que rinde homenaje a las grandes cumbres musicales germanas: Beethoven, Mozart, Bach y Wagner. Se ubica a un costado del lago, y durante muchísimos veranos sirvió como escenario para orquestas y grupos de cámara.

Pero otros ritmos musicales comenzaron a sonar muy cerca, en el Retiro, el restaurante y bar municipal. Allí, desde fines de los treinta pero sobre todo en los cuarenta, en tiempo de Carnaval amenizaban los bailes orquestas como la típicas de Francisco Canaro y Juan D’Arienzo, y las internacionales del catalán Xavier Xugat y los Lecuona Cuban Boys. La muchachada del barrio vichaba de lejos, mirando por entre el cerco de transparentes a las elegantes parejas moviéndose al ritmo de Siboney o de un bolero cantado por Bola de Nieve, para pasar luego a una conga pegadiza o un foxtrot de Xugat, y más tarde seguir con los tangos enfáticos del Rey del compás o los más clásicos del director maragato.

Actualmente, no sólo conserva el mismo nombre, sino también un paisaje similar al de 1930. De esta manera, el Parque Rodó representa una estampa de aquel Uruguay del novecientos admirador de las modas y las costumbres europeas.

El Parque Rodó es el segundo más antiguo de nuestra ciudad, y sigue siendo el más céntrico. A pesar de que su concreción fue legalizada a fines del siglo XIX, en estos primeros tramos del XXI sigue vigente como paseo popular. Es uno de los espacios verdes más concurridos de la ciudad de Montevideo, pues toma partido de su excepcional ubicación entre la Playa Ramírez y el Club de Golf. Es el principal núcleo de juegos mecánicos, pero además de integrar a un pabellón de música, un museo y un teatro de verano, cuenta con una biblioteca infantil que funciona en un castillo a orillas del lago artificial.

La obra "Nuevos Rumbos" que allí puede apreciarse y el propio monumento a José Enrique Rodó, son buenos ejemplos de la labor del más conocido de los escultores uruguayos, José Belloni.